Introduce la temperatura de su habitación y obtén el tog adecuado y cómo vestirle debajo. La temperatura ideal está entre 18 y 20 °C.
💡 El termómetro de referencia es siempre la nuca, no las manos ni los pies. Manos y pies fríos son normales: no indican que tenga frío si la nuca está templada.
El tog es la unidad que mide la capacidad de aislamiento térmico de un tejido. Cuanto mayor es el tog, más calor retiene. Se usa principalmente para edredones y sacos de dormir, y en los últimos años se ha extendido a toda la industria de productos para bebés.
La escala práctica para sacos de bebé va de 0 tog —prácticamente sin aislamiento, solo para verano muy caluroso— hasta 3,5 tog —máximo aislamiento, para habitaciones frías en invierno—. El valor 2,5 tog es el estándar más vendido porque cubre la mayor parte del año en viviendas con calefacción central.
A diferencia de las mantas sueltas —que el bebé puede desplazarse encima o enrollarse—, el saco de dormir permanece en su sitio durante toda la noche. Esta es la razón por la que la AAP y la AEP recomiendan el saco como alternativa segura a las mantas en el entorno de sueño del bebé.
Los bebés tienen una termorregulación inmadura. A diferencia de los adultos, no pueden sudar de forma eficiente para bajar su temperatura ni tiritar para subirla. Esto los hace especialmente vulnerables tanto al sobrecalentamiento como al frío.
El sobrecalentamiento es el riesgo mayor. Varios estudios han encontrado asociación entre la temperatura elevada durante el sueño y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Por eso la recomendación oficial es mantener la habitación fresca, entre 18 y 20 °C: a los adultos puede parecer fría, pero es óptima para el bebé.
A 18–20 °C, un bebé con un saco de 2,5 tog y un body de manga corta o larga debería mantener una temperatura corporal perfectamente regulada durante toda la noche. Si la habitación es más fría, se añade ropa debajo del saco en lugar de aumentar el tog o añadir mantas.
Las mantas sueltas, los edredones, los cojines, los posicionadores y cualquier objeto blando en la cuna aumentan el riesgo de SMSL. El bebé puede desplazarse durante el sueño y acabar con la cara cubierta sin poder liberarse. La cuna segura es la cuna vacía: solo el colchón firme, la sábana ajustada y el saco de dormir.
Esto no cambia aunque haga mucho frío: la solución es siempre más ropa debajo del saco o un saco de mayor tog, nunca añadir mantas por encima. A partir de los 12–18 meses, cuando el bebé tiene más movilidad y control motor, el riesgo de las mantas disminuye, pero el saco sigue siendo la opción más cómoda y segura.
Para saber si tu bebé tiene la temperatura correcta durante el sueño, toca su nuca con la palma de la mano. Debería estar templada y seca. Si está caliente o sudada, tiene demasiado calor. Si está fría, puede necesitar más abrigo.
Las manos y los pies fríos no son una señal de alarma en bebés: la circulación periférica es diferente a la de los adultos y es normal que las extremidades estén más frías que el tronco. El error más frecuente es añadir capas innecesarias porque «tiene las manos frías», lo que puede llevar al sobrecalentamiento.
Basado en las recomendaciones de la AAP, la AEP y la Lullaby Trust sobre sueño seguro.
Estas indicaciones son orientativas. Cada bebé y cada habitación son diferentes — observa siempre las señales de tu bebé.