Descubre a qué fruta equivale tu bebé y cómo se desarrolla cada semana del embarazo, de la 4 a la 40.
El embarazo se cuenta desde el primer día de la última menstruación (FUM), no desde la concepción. Esto significa que en las primeras dos semanas técnicamente aún no hay feto: la semana 1 es la semana de la regla y la semana 2 es la de la ovulación.
La fecundación ocurre alrededor del día 14 del ciclo, y la implantación entre el día 6 y el 10 tras la fecundación. Por eso, cuando el test de embarazo da positivo suelen ser ya 4 o 5 semanas de embarazo por FUM, aunque el embrión tenga apenas 2 o 3 semanas de vida real.
La fecha probable de parto (FPP) se calcula sumando 280 días —40 semanas— desde la FUM. Solo un 5 % de bebés nacen exactamente ese día; lo normal es nacer entre la semana 38 y la 42.
El embarazo se divide en tres trimestres de duración aproximada similar, cada uno con características propias para el bebé y para la madre.
El primer trimestre (semanas 1–13) es el más crítico para el desarrollo: se forman todos los órganos, el sistema nervioso y el corazón empieza a latir. Es también cuando el riesgo de aborto espontáneo es mayor, por lo que las primeras ecografías son tan importantes.
El segundo trimestre (semanas 14–27) es generalmente el más llevadero. Las náuseas suelen remitir, la barriga empieza a notarse y las primeras patadas aparecen alrededor de la semana 18–22. La ecografía morfológica, que revisa todos los órganos en detalle, se realiza entre las semanas 18 y 22.
El tercer trimestre (semanas 28–40) es el de la maduración final. Los pulmones son lo último en estar listos. El bebé engorda rápido y se prepara para el parto adoptando la posición cefálica —cabeza abajo—.
Los datos de tamaño y peso que muestra esta herramienta son promedios estadísticos basados en las tablas de Hadlock, una de las referencias más usadas en obstetricia a nivel mundial. Son promedios de grandes poblaciones, no medidas exactas de lo que debería medir tu bebé.
En la práctica, un bebé puede medir un 15–20 % más o menos que el promedio para su semana y estar absolutamente sano. Lo que importa es la curva de crecimiento: que el bebé mantenga un patrón consistente en sus revisiones, no que coincida exactamente con el percentil 50.
Las comparaciones con frutas son una forma visual y simpática de hacerse una idea del tamaño, pero las frutas varían mucho entre sí. Tu matrona o ginecólogo, con la ecografía, tiene la medida real de tu bebé y es quien mejor puede valorar su desarrollo.
Datos de referencia basados en las tablas de Hadlock (1985) y guías de la SEGO. Los valores son promedios orientativos.
Consulta siempre con tu matrona o ginecólogo para el seguimiento de tu embarazo.