Guía rápida por síntoma para saber si debes ir ya, esperar al pediatra o llamar al 112. Para bebés y niños de 0 a 6 años.
Esta herramienta es una referencia rápida basada en los criterios de triaje pediátrico de la AEP y los protocolos del Sistema Nacional de Salud. Está pensada para las situaciones más frecuentes, no para reemplazar la valoración médica de situaciones complejas o ambiguas.
Confía siempre en tu instinto. Si como padre o madre sientes que algo no está bien —aunque no puedas explicar exactamente qué— es motivo suficiente para consultar. Los profesionales de urgencias nunca considerarán que has «ido de más».
Las urgencias hospitalarias están dimensionadas para situaciones que no pueden esperar. Usarlas para consultas que podrían resolverse en atención primaria satura el sistema y te hace esperar más horas de las necesarias.
Muchos centros de salud tienen consultas de urgencias o atención telefónica para el mismo día. Antes de ir al hospital, considera llamar a tu centro de salud: en muchos casos pueden orientarte y darte cita en pocas horas.
Si no sabes a dónde ir, el 061 o la línea de salud de tu comunidad autónoma pueden orientarte sin tener que desplazarte.
La fiebre es el síntoma que más consultas genera en urgencias pediátricas, y también el más malinterpretado. La fiebre en sí no es una enfermedad: es la respuesta del sistema inmune ante una infección. La temperatura exacta importa menos que el estado general del bebé.
Un bebé con 39 °C que juega, se alimenta y tiene buen color es muy diferente de un bebé con 38 °C que está apático, no come y tiene dificultad para respirar. El segundo caso es más urgente aunque tenga menos temperatura. El pediatra siempre evalúa el estado general, la hidratación, el color y la reactividad, no solo el número del termómetro.
La excepción absoluta es la fiebre en menores de 3 meses: cualquier temperatura igual o superior a 38 °C requiere valoración médica urgente sin excepciones, porque a esa edad el sistema inmune aún no está maduro y las infecciones pueden progresar muy rápido.
Independientemente del síntoma concreto, estas señales deben llevarte siempre a urgencias:
La deshidratación es una de las complicaciones más frecuentes de los procesos digestivos en bebés. A diferencia de los adultos, los bebés se deshidratan con mucha más rapidez porque su reserva de agua corporal es proporcionalmente menor.
Las señales de deshidratación que deben llevarte a urgencias son: boca muy seca o pegajosa, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, fontanela hundida (en bebés pequeños), no haber orinado en 8–10 horas o pañal seco durante muchas horas, y piel que tarda en volver a su lugar al pellizcarla suavemente. Si observas dos o más de estas señales, ve a urgencias sin esperar.
Llegar bien preparado a urgencias agiliza la atención y ayuda al médico a evaluar a tu hijo con más información. Antes de salir de casa, toma nota del momento en que empezaron los síntomas, la temperatura más alta registrada y cuándo, los medicamentos que le has dado y a qué hora, si ha comido o bebido algo en las últimas horas, y si ha tenido contacto reciente con alguien enfermo.
Lleva siempre la cartilla de salud del niño o el informe de su última visita al pediatra. Si tiene alguna enfermedad crónica o alergia conocida, anótalo en un papel para entregárselo al médico en el triaje. Esto es especialmente importante si el niño toma medicación habitual.
En el triaje te pedirán el nivel de urgencia: no dudes en describir todos los síntomas con detalle. Si ves que el estado de tu hijo empeora mientras esperas, comunícalo inmediatamente al personal de enfermería.
Información orientativa basada en protocolos de la AEP, la SEUP y el SNS. No sustituye la valoración clínica presencial. Ante cualquier duda, consulta con un profesional sanitario. En emergencias, llama al 112. babyFAQ no proporciona consejo médico.