Técnicas con temporizador para calmar el llanto. Porque a las 2 de la mañana no hay tiempo para leer artículos.
Si se cumplen los tres criterios, se considera cólico del lactante. Afecta al 10–40% de los bebés y siempre desaparece solo hacia las 3–4 meses.
El cólico del lactante es uno de los motivos de consulta pediátrica más frecuentes en los primeros meses de vida. Se define clínicamente por la regla del tres: llanto intenso de al menos 3 horas al día, al menos 3 días a la semana, durante al menos 3 semanas consecutivas, en un bebé por lo demás sano y bien alimentado.
A pesar de lo angustiante que resulta para los padres, los cólicos no tienen consecuencias a largo plazo para el bebé. No indican ninguna enfermedad, no afectan al desarrollo neurológico y no dejan ninguna secuela. Son una fase del desarrollo que el bebé supera.
La buena noticia es que los cólicos del lactante tienen una fecha de caducidad bastante precisa. La gran mayoría desaparecen entre las 12 y las 16 semanas de vida, independientemente de lo que hagas o dejes de hacer. Algunos bebés los superan antes, y una pequeña minoría los mantiene hasta el cuarto mes.
Este final espontáneo coincide con la maduración del sistema nervioso del bebé, el desarrollo de mejores mecanismos de autorregulación y el establecimiento de una microbiota intestinal más estable. No es que el tratamiento que estés usando haya funcionado — es que el bebé ha madurado.
Después de décadas de investigación, la causa exacta del cólico del lactante sigue siendo desconocida. Las hipótesis más estudiadas incluyen la inmadurez del sistema digestivo (el intestino aún aprende a moverse de forma coordinada), la microbiota intestinal en desarrollo, la hipersensibilidad a la estimulación del entorno, y factores relacionados con la regulación del sistema nervioso autónomo.
Ninguna de estas teorías explica completamente el fenómeno, lo que en la práctica significa que tampoco existe un tratamiento que funcione de forma universal. Lo que sí está claro es que el cólico no está causado por la leche materna, por los gases, ni por la alimentación de la madre salvo en casos muy concretos de alergia a la proteína de leche de vaca.
Las gotas de simeticona (Aerored, Lefax) son el "remedio" más vendido para los cólicos en España. Sin embargo, los estudios controlados no demuestran que sean más eficaces que el placebo. La AEP no las recomienda específicamente para el cólico del lactante.
Cambiar la fórmula sin indicación médica tampoco suele ayudar en bebés sin alergia confirmada a la proteína de leche de vaca. Lo que sí tiene algo de respaldo son los probióticos con Lactobacillus reuteri en bebés con lactancia materna exclusiva: algunos estudios muestran reducción del tiempo de llanto, aunque los resultados no son definitivos. Consúltalo con tu pediatra antes de usarlos.
Esta herramienta es orientativa y no sustituye el consejo de tu pediatra o matrona.
Si tienes dudas sobre si tu bebé tiene cólicos o algo más grave, consulta siempre con un profesional de la salud.