Busca un alimento o filtra por edad para saber si tu bebé puede tomarlo y cómo prepararlo.
La OMS, la ESPGHAN y la AEP coinciden: la alimentación complementaria debe empezar a los 6 meses, nunca antes de los 4. A esa edad el bebé ya tiene la madurez digestiva y neurológica necesaria: puede mantenerse sentado con apoyo, ha perdido el reflejo de extrusión y muestra interés por lo que comen los adultos.
La leche materna o la fórmula siguen siendo el alimento principal durante todo el primer año. Los sólidos complementan, no sustituyen. A partir de los 6 meses se puede seguir el método de purés tradicional, el Baby Led Weaning (BLW) o una combinación de ambos — los tres son válidos.
La recomendación actual ha cambiado respecto a lo que se hacía hace años. Ya no se aconseja retrasar la introducción de alérgenos — al contrario: la evidencia científica reciente sugiere que introducirlos entre los 4 y 12 meses puede reducir el riesgo de desarrollar alergia, especialmente para el cacahuete, el huevo y el pescado.
La regla práctica es introducir un alérgeno nuevo cada 3 días, siempre en casa, en pequeña cantidad y por la mañana para observar la reacción durante el día. Si hay antecedentes familiares de alergia grave, consúltalo antes con el pediatra.
No existe un orden estricto obligatorio, pero sí algunas pautas basadas en las necesidades nutricionales y la gestión de alérgenos:
| Edad | Qué introducir | Qué evitar |
|---|---|---|
| 4–6 m | Verduras suaves (calabacín, patata, zanahoria, calabaza), frutas maduras, cereales sin gluten | Todo lo demás |
| 6 m | Carnes (pollo, ternera), legumbres, pescado blanco, yema de huevo, aceite de oliva, gluten | Miel, sal, azúcar, espinacas, acelgas, frutos secos enteros |
| 8–10 m | Pescado azul, clara de huevo (9m+), yogur natural, queso fresco pasteurizado | Leche de vaca como bebida, miel, embutidos |
| 12 m | Leche de vaca entera, la mayoría de alimentos del adulto adaptados | Miel en grandes cantidades, uvas enteras, frutos secos enteros |
| 2–3 años | Prácticamente todo, adaptando texturas | Frutos secos enteros hasta los 5 años, alimentos muy salados o azucarados |
La yema bien cocinada a partir de los 6 meses. La clara, más alérgena, se recomienda esperar hasta los 9–12 meses. Siempre bien cocinado — nunca crudo ni poco hecho antes de los 3 años por riesgo de Salmonella. Introdúcelo solo y observa durante 3 días.
La miel puede contener esporas de Clostridium botulinum. El intestino del bebé menor de 12 meses no tiene la madurez para neutralizarlas y pueden producir toxina botulínica, causando botulismo infantil — una enfermedad grave y potencialmente fatal.
Espinacas, acelgas, remolacha, apio y rúcula tienen un alto contenido natural en nitratos. En el organismo del bebé se convierten en nitritos, que pueden interferir con el transporte de oxígeno en sangre (metahemoglobinemia). Por eso se evitan antes de los 12 meses.
El salmón, las sardinas y la caballa tienen niveles de mercurio más altos que el pescado blanco, aunque mucho menores que los grandes depredadores. Se recomienda esperar a los 10 meses y no darlo más de una vez por semana. El pez espada, cazón, marrajo y tiburón están prohibidos hasta los 10 años según la AESAN.
Los de mayor riesgo en menores de 3–5 años: uvas enteras, aceitunas enteras, cerezas con hueso, frutos secos enteros, zanahoria cruda en trozos, palomitas, caramelos duros y salchichas en rodajas. La solución es siempre cortar, cocinar hasta que esté blando o triturar. Las uvas se cortan en cuartos a lo largo hasta los 3 años.
Ambos son métodos válidos. El BLW favorece la autonomía y la exploración sensorial. Los purés permiten controlar mejor las cantidades. La mayoría de familias acaba combinando ambos de forma natural. Lo importante es que los alimentos sean apropiados para la edad y que el bebé esté siempre supervisado.
Esta herramienta es orientativa y no sustituye el consejo de tu pediatra o enfermera pediátrica.
Ante alergias conocidas o dudas específicas, consulta siempre con un profesional de la salud.